Análisis del Dr. Nicolas Córdoba
En el último tiempo se han conocido datos estremecedores del aumento de la morosidad en las familias argentinas.
Según lo publicado por el Mapa de la Deuda, el 26,35% de los argentinos se encuentra en mora, esto significa que han dejado de poder pagar sus compromisos, en números serian unas 5,29 millones de personas las que se encuentran en mora con las tarjetas, créditos con bancos privados y billeteras virtuales entre otros.
Lo que es realmente preocupante es el alto porcentaje de mora en las billeteras virtuales, en Mendoza el 50% de los morosos le adeudan a billeteras virtuales. Estos númerosno responden más que a la facilidad con la que se accede a este tipo de endeudamiento, pero principalmente a la precarización del mercado laboral, que se evidencia en una caída del trabajo registrado y un aumento de “trabajadores autónomos”, entre los cuales se destacan los trabajos de apps, como Uber, pedidos ya.
En el departamento de Lujan de Cuyo las cifras se traducen en 15.760 personas con un promedio de deuda de unos 3,86 millones de pesos por deudor, en una población de 116.763 habitantes según el censo del 2022, algo así como el 13,5% de los lujaninos se encuentran en mora con alguna entidad financiera o Billetera virtual. Lo que no se establece en esta medición es la cantidad de deudores que han tomado dinero prestado de prestamistas ilegales algo que ha crecido exponencialmente en los últimos años y que perjudica mayormente a los sectores popular quienes se encuentra en peores condiciones de adquirir deuda por los canales habituales, y se endeudan en condiciones de usura.
Síntoma de la crisis.
Este fenómeno no se puede explicarse desde la voluntad de pago o no de las personas, sino que es síntoma de una crisis que se acelera día a día.
En un contexto de aumentos sistemáticos de los precios, en especial de los servicios de Luz y gas ligado a la quita de subsidios, con una inflación acumulada en el año del 19,3% y interanual del 33,8%, los salarios han perdido según datos del INDEC 3.8 puntos con sectores como el comercio donde se ha perdido 10 puntos respecto a la inflación.
Lo que sucede en el comercio no es menor, es la expresión de una caída del consumo, en la provincia de Mendoza se registra una baja en el segmento supermercados entre los meses de enero y abril de 2026 del –1,1% respecto al mismo período de 2025, y en abril 2026 la caída interanual fue del –2,0% en valores constantes.
Esta crisis que atraviesa el comercio tuvo como principal consecuencia la pérdida de 600 empleos formales, casi el 400% más que en el mismo periodo de 2025. Esas pérdidas de puestos de trabajo influyen directamente en los niveles de morosidad, sin trabajo no se puede pagar.
Un dato que pega directamente en Lujan de Cuyo, es la situación de la industria vitivinícola, la cual registró una caída interanual del 13,6% en julio. En el acumulado de los primeros siete meses, el retroceso es del 1,4%. Esto viene siendo denunciado por la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM) quienes advierten la perdida de fuentes de trabajo y abandono de fincas en un escenario de asfixia económica que amenaza con la liquidación definitiva de los pequeños y medianos productores.
Cabe mencionar que para Lujan de Cuyo la vitivinicultura no solo es la principal actividad agroindustrial, sino también un motor de innovación y turismo que sostiene la economía local, por lo que la caída de la industria golpea a toda la cadena de valor y a actividades conexas: desde proveedores industriales hasta turismo y comercio local. Es un efecto dominó que compromete empleo, consumo y territorio.
La pregunta que cabe es ¿a donde trabajan estas personas? en donde también ha caído la construcción, todas las pymes se encuentran paradas y el trabajo en las municipalidades se encuentra disminuyendo, todos los Intendentes de gran Mendoza se han jactado de ello. La respuesta no parece alentadora.
Las métricas nacionales hablan de que se destruyeron desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026 579.555 puestos de trabajo registrados (sumando asalariados privados, públicos, autónomos y monotributistas).
En este contexto es importante entender que el endeudamiento de las familias no responde a que compraron televisores para ver el mundial, si no que responde a una crisis que se agudiza día a día donde los trabajadores vienen pagando los costos sociales de la misma.












