Llevamos varios días hablando del mismo tema: la guerra, el petróleo y los mercados reaccionando a cada titular. Este viernes no fue distinto. Con el petróleo nuevamente por encima de los US$100, los inversionistas volvieron a adoptar una postura defensiva, que volvió a impulsar al dólar.
El presidente Donald Trump advirtió que Estados Unidos podría intensificar los ataques contra Irán, mientras el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que el viernes marcó el mayor nivel de ofensiva desde el inicio de la guerra.
Los datos macroeconómicos en Estados Unidos añadieron más cautela al mercado. El índice de precios de consumo personal, la medida de inflación preferida de la Reserva Federal, subió 0,4% en enero, incluso antes de que comenzara el conflicto.
Al mismo tiempo, la economía creció sólo a una tasa anualizada de 0,7% en el cuarto trimestre, mientras la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cayó, reflejando la preocupación de los hogares por el aumento de los precios de la gasolina.
Los inversionistas siguen evaluando el impacto del repunte del petróleo en todo el mundo. En América Latina, el alza del crudo tiende a generar un mapa desigual de ganadores y perdedores y el riesgo es que un petróleo más caro termine trasladándose rápidamente a los precios internos.
Por ahora, el mercado parece tener claro el guión: mientras el petróleo siga en tres dígitos y el conflicto continúe escalando, los inversionistas seguirán operando al ritmo de los titulares. Y eso significará más volatilidad la próxima semana. Con un ingrediente adicional: se reúne la Fed.
















