En Diciembre se prendieron las alarmas en la cadena de pagos.
La cadena de pagos volvió a encender señales de alerta en el cierre del año. Según datos del Banco Central de la República Argentina, durante diciembre los cheques rechazados sin fondos se triplicaron en términos interanuales, un indicador que refleja crecientes dificultades de liquidez en empresas y comercios.
En concreto, se registraron 119.285 cheques rechazados sin fondos, sobre un total de 160.823. La cifra implica un aumento del 19% mensual y un salto del 205% interanual en cantidades. En términos monetarios, los cheques sin respaldo alcanzaron $347.638 millones, con una suba del 8% mensual nominal y del 5% real al descontar inflación. En la comparación interanual, el incremento fue del 311% nominal y del 213% real.
Los rechazos por motivo “sin fondos suficientes” representaron el 2,2% del total en cantidades y el 1,6% en montos, proporciones que, si bien pueden parecer acotadas, resultan significativas por su velocidad de crecimiento y por el contexto de fuerte ajuste macroeconómico.

Menor circulación y más fragilidad financiera
Durante diciembre se compensaron 5,4 millones de cheques —físicos y electrónicos en pesos— por un total de $22,4 billones. El echeq continuó consolidándose como instrumento predominante: explicó el 60% de las cantidades y el 82,2% de los montos. En paralelo, el uso del echeq en dólares fue marginal, con apenas 19 cheques compensados por u$s 0,8 millones.
El informe también muestra cambios en los patrones de consumo. En tarjetas de débito, durante noviembre (último dato disponible) se realizaron 174 millones de transacciones por $4,7 billones, con caídas del 12% en cantidades y del 14,2% en montos reales, una señal de contracción del gasto cotidiano. En contraste, las tarjetas de crédito registraron 184,7 millones de pagos por $10,4 billones, con una leve suba interanual en cantidades (4,2%) pero una baja del 3,5% en montos reales, lo que sugiere mayor financiamiento para sostener consumos, aunque con tickets ajustados.
Las transferencias inmediatas “push” crecieron 24,8% interanual en cantidades, con 753 millones de operaciones por $88,7 billones. Tres de cada cuatro transacciones involucraron una CVU, confirmando el peso del sistema de pagos digitales. También aumentaron las operaciones en moneda extranjera mediante QR y transferencias “pull”, aunque con tasas más moderadas.
Un contexto que empieza a mostrar límites
El deterioro en la cadena de pagos convive con un proceso de estabilización macro que prioriza el orden fiscal y la desaceleración inflacionaria. Sin embargo, la aceleración de los cheques rechazados, la caída real del consumo con débito y la necesidad creciente de financiar compras con crédito sugieren que la política económica de fuerte sesgo recesivo comienza a exhibir tensiones en la economía real.
Sin alterar el objetivo de estabilización, los datos oficiales muestran que el ajuste impacta de manera directa en el capital de trabajo y en la liquidez cotidiana de empresas y hogares. En ese marco, el desafío para la administración de Javier Milei será sostener el ancla macro sin profundizar un deterioro que, de persistir, puede trasladarse a mayores niveles de incumplimiento y fragilidad financiera en los próximos meses.











